'Y seamos jóvenes eternamente'

lunes, 3 de marzo de 2014

Treinta y ocho horas
y veintinueve trozos de palomitas esparcidos por el salón,
con dos copas del cava más delicioso de la zona
y una casa sin recoger desde que te fuiste.

Te fuiste sin decir nada,
sin demostrar que el sol estuviese siempre fijo ahí,
que la luna y las estrellas se movían conforme tu estado de ánimo.

Dejaste todo patas arriba,
con tu cabreo por encima del tocadiscos de tu padre
y rompiendo los platos que tenían grabados nuestros nombres.

Ingenuo de mí al pensar que habías cambiado,
que en todo aquel tiempo en el que eras una marea
que se movía conforme estaba su estado de ánimo
se había transformado en un océano estable y sin movidas.

No me vengas con tus palabras,
ni con tus yemas de los dedos o tus pupilas,
acariciándome cada parte del cuerpo,
que es que ya no te quiero.

Todas esas promesas de que sí, 
que todo va a estar bien y no vamos a hacernos daño,
que me prometías veinte mundos distintos en los que ser felices.

Pero no te dabas cuenta de que a mí
lo único que me gustaría,
es que vivamos para siempre y que seamos jóvenes eternamente.







2 comentarios:

  1. Esto demuestra una perfección mayor a la de Asuna y Kirito. Que, por cierto, es insuperable.
    Cada cosa que escribes parecer ser mejor que la anterior. No sé de donde sacarás la inspiración, pero, comparte. (Bueno, si es Birdy, ya no dudo de tus fuentes de inspiración).
    Me encanta leerte. Sigue así.

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    1. Millones de gracias, Sil. Kirito y Asuna son perfección con o sin poemas, y en cuanto a la inspiraciones, mi cerebro y Birdy.

      Me encanta responderte.

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