Te enganchabas a mis vértices.

domingo, 15 de junio de 2014


De esto que vienes,
que te encuentras a una persona en tu misma ciudad,
y que luego acabas en Barcelona o en Valencia,
en quinientos mundos paralelos al tuyo en los que nada existe.
Tan sólo existes tú.

Y que joder,
que bien se vive siendo feliz,
pensando cada día una razón que pueda sonsacarte un verso con sonrisa, 
cinco estrofas de doce versos cada una,
o quizá en convertirte en la famosa metamorfosis de Kafka.

Que la única razón por la que existes 
es ese puto único motivo,
por el que sigues respirando su perfume a vainilla,
a césped recién cortado.

Y que luego, 
luego están tus incómodas posturas,
sus incómodas razones,
y los incómodos mundos en los que vives.

Pero es que sólo está ella,
y permite que te diga,
que nadie te va a hacer sonreír como lo hace ella.

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