Sin título, mi propio yo poético.

martes, 2 de diciembre de 2014

Configuro el sistema que creí capaz de hacer hace tan solo 5 meses.
Disparo al único punto que me quedaba vivo, el rojo.
Pero quizá ya es demasiado tarde.
Quizá no puedo morir.
Nadie lo quiere.
No.

Me acuesto en el único lugar cómodo que me permiten tumbarme, tu espalda.
Me limpio las lágrimas con nuestro 'siempre' tatuado debajo del lunar izquierdo de tu cadera.
Decido quedarme quieto, inmóvil, esperando a que alguien me saque de allí, pero no quiero irme.
Nunca lo he querido.

Me miento diciéndote cosas de color gris oscuro al oído, pero ese gris nunca había sido tan claro.
Derrito el fuego que aviva en nosotros, y congelo el hielo que nos separa.
Permanezco cerrado.
Y abro los ojos.
Me muero.
Me quise.
Me miro.
Muero.


Es bonito pensar que nadie puede hacerte cambiar, sólo si tu mismo sabes que estás equivocado, porque dejadme que os asegure que nadie os va a hacer más daño que vosotros mismos, intentando volar cuando no tenéis alas, intentando ser efímeros cuando ninguna gota de nieve de nieve, y cito textualmente, se ha posado en vuestra mente. Alguien vendrá a vuestra vida y entonces os colocará esa gota de nieve, y sólo espero que no sea demasiado tarde.

Sin título, mi propio yo poético.
 

1 comentario:

  1. Me encanta descubrir blogs como los tuyos, así que te sigo. Me gustan tus entradas, y el blog en general :)
    un saludo!

    www.humanfilters.blogspot.com

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