Vía.

jueves, 29 de enero de 2015

El chico se gira y mira a la chica.

La chica se gira y divisa el ángulo en el que el hoyuelo del chico se coloca en esa dirección.

— Mira que eres imbécil —dice mientras no deja de mirar sus hoyuelos.

Él, que obviamente no deja de mirarle el lazo que tiene en el pelo; sonríe.

— Tendríamos que recorrernos mi casa jugando al escondite —se reía a carcajada limpia.

— ¿Ah sí? —preguntó la chica— ¿Y quién se esconde primero?

— Déjame los honores.

Y la chica se pone a contar con sus párpados cerrados.

Él corre a la cocina, coge las tijeras, y se dirige a la chica.

— Sesenta y uno... Sesenta y ¡EH!—gritó mientras se volteaba.

Él le había cortado el lazo a la mitad dejando el pelo rubio al descubierto, como rayos del Sol.

— Así mucho mejor.

Y acto seguido, acabó juntando los imanes superior e inferior con los suyos.

Vía nunca se hubiera imaginado que se alegraría tanto porque alguien rompiese su nuevo 'lazo de la suerte'.



1 comentario:

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